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29.4.07

SAN ...::Volcano::...

"NO SE PUEDE VIVIR SIN AMAR"


Línea del doctor que personifica Lopez Tarso en la adaptación de Bajo El Volcán de Malcolm Lowry. Si el alcoholismo tuviera apellidos, sin duda uno sería Firmin.

Una vez visitada la capilla de la Virgen de la Soledad, Firmin y sus amigas de cuello largo nos ofrecen una radiografía de un día de su vida, en Cuernavaca. El día, en la película, transcurre como producto de una ensoñación y de un milagro. El milagro, gracias a que alguien como Firmin demuestra en la noche anterior, un amor sublimado a algo que no es el Tequila.

Pareciera que a partir de la llegada de la bella Jacqueline Bisset, en el papel de Yvonne Firmin, hay un filtro de seducción que llega a la pantalla mostrando un México más luminoso del que puede presentarnos el cónsul. El volcán parece más firme ante la llegada de Yvonne, y aún así, se sigue perdiendo en las botellas que esconde en el jardín, en el Paraíso personal decadente. Al salir de este Edén, Firmin habrá caído en un sueño del que tomará conciencia sólo hasta ver la muerte del ciego del pueblo que en realidad era el único visionario del entorno de Firmin, esta cualidad se revelará ante él en la escena final donde sabe que está rodeado de enemigos y lo último que quiere son las cartas de su querida Yvonne, humillada y sollozando que, curiosamente muere en medio de la noche, por culpa de un caballo, nightmare posibly. . .

Como no hallé un tube para poner, dejo una imagen del Popocatépetl.


§

Last
Sunday I
drop out everything

just
to stare
your white noise

kissing
the indifference.
I was dreaming.

You
are never
able to me. . .

23.4.07

ME ...::Angel::...

Bueno, una vez en una reunión, el ahora procónsul Elvetius refirió su miedo a los pasillos como el reminiscente a la experiencia estética de ver The Shining.

"Eso, eso sí que era pánico" decía Elvetius mientras nos contaba sobre los pasillos de su edificio y la verdad es que hasta ayer me acerqué a la experiencia . . .

Como cada domingo, me fuí a la Cienetca a ver una película, y estaba El Ángel Exterminador de Luis Buñuel. Después de un par de apagones en la sala y pequeños detalles de sonido que se arreglaron como a los diez minutos la película me cautivó. Hay una reunión de sociedad donde lo mismo conviven francmasones, un director de orquesta, un prominente médico entre otros. La servidumbre de la casa huye, huye sin saber porqué. La gente que fácilmente hoy reconoceríamos como los Slims, Salinas, Azcárragas et al queda atrapada en una habitación, una barrera ideal, hecha de no más que melancolía intangible. Si no podemos sentir terror ante la situación de la sociedad, sintamosle con ayuda del diablo y de una situación que nosostros mismos sin saberlo hemos provocado; una pieza de Paradisi, un convaleciente, la noche. Los pensamientos son los revinientes porque en el tedio del encierro, todo ya ha sido meditado más de una vez.

Una Iglesia con sus fieles que se deja arropar por el angustioso encanto del que sólo se sobrevive con paciencia. No lo podían creer mis ojos.

Al terminar la película un dolor oprimió mi pecho, en realidad no sabía si sería posible salir de la sala, y. . .¿Si no?

Salí, y afuera había una feria, la que hace el pueblo de Xoco cada año. Mientras salía de cada umbral me reía hilarante y pensaba que podría ser el último, no sé, talvez pase un rato
antes de que se me quite esta angustia para salir de los cuartos.

Gracias al Angel Exterminador estoy encerrado en mi cuarto, pensando en él. . .

15.4.07

THEY ...::Soledad::...


Los domingos me toca ir a llorarle las penas a la Cineteca Nacional. Hoy fué a ver ésta joya, en la que el Roque Suazo, interpretado por Pedro Arméndariz y Arturo de Córdova como el dr. Alberto Robles nos deleitan en pantalla con un pueblo en el que el doctor siempre tiene que ver por sus semejantes, donde lo único que le da de comer es el soñar despierto frente a las estrellas, a lado de la mujer que ama y que el destino le hará ver morir. Francamente lloré como pocas veces y al final de la película no dejaba de pensar "Esos eran hombres, ¡Chingá!"

Un outcast, un hombre que busca el exilio, con una última purificación de fuego, así es el fuego, purifica. La pureza de un hombre que no quiere matar cristianos en honor a su fallecida madre, muerta por la ignorancia inherente de un pueblo.

El momento de perdición carnal, debajo de un puente, donde nunca llega la luz, es un embelesamiento en círculos al que sólo podrá caer la que cayó con los ojos zarcos de un dueño de potreros romántico y justiciero, que por faldas pierde.

No creo que alguna película mexicana me haya dejado tan impactado, bueno, tal vez Nazarín que será proyectada, si no mal recuerdo el miércoles; he de ir. Pero la melancolía de hoy nadie me la quita. El momento en que está Stella Inda recostada viendo llegar al hombre de un plano angélico es brutal, comprendí la luz de las iglesias de la ciudad donde nací, comprendí que esas iglesias se ven mejor en ruinas.

Con la bella fotografía de Gabriel Figueroa, tomando una Iglesia devastada, oscura y presagiosa con la luz que acompaña al médico resulta un elixir visual, todo antes de la debacle. El héroe falla ante la brutal paciencia que se necesita para entrar a las ciudades y vuelve a su lugar de origen. La última caída antes de la verdadera subida antes del último plano de Alelluyas de fondo.


Una belleza, pues. . . .


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En otras noticias, me trajeron éste de NYC, para que me temblaran las tripas de emoción. . . PURO AMOR!!!

NIGHT ....::To My Eve::...

Aún el Invierno;
sin Dios la tarde es lisa,
silenciosa desde el vidrio
de la casona que no refleja
nada. Y sin mesura el gris es todo tuyo
absorbiéndome en tus viejos sueños,
en la misma morada
en que tenías las alas de Miguel,
y la conciencia de Satán.

En esa patética mirada tuya
almacenas restos de Dios
reflejado en un espejo de
sangre; sangre por la que
rezaría a otro Dios
sin dudar un instante el ultraje
que acabo de cometer.

Mi sangre es la morada
de la lascivia de Dios
y tu vigilia ensangrenta
mi saliva y hace que te desee
como Dios en ruinas deseó a Eva
pero no lo dijo a nadie.

Si muerdes la manzana violenta,
que siete te ayuden;
mientras yo vigilo que el reflejo de la casona,
siga tan vehemente e irreflexivo
como tu mirada
hacia los coros con que Uriel mismo
tembló, como niño en una nevada.

Aún el Invierno.